Alquiler de Barcos La costa atlántica de Francia

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La costa atlántica de Francia : ¿Cuál es su estilo de barco?

La costa atlántica de Francia - Nuestros consejos para su crucero


El golfo de Vizcaya, que se extiende desde Bretaña hasta los Pirineos Atlánticos, es un lugar fascinante para unas vacaciones.

El alquiler de un barco en la costa atlántica de Francia promete momentos inolvidables para pasar en familia o con amigos. Con su atractivo paisaje y sus kilómetros de costa, sus atractivas islas y sus riquezas arqueológicas, el sur de Bretaña ofrece un crucero diferente por el Atlántico francés donde confluyen naturaleza y mar.

Nuestras bases de alquiler de barcos en Lorient, Concarneau, La Trinité, Crouesty o Arzal le permitirán descubrir todas sus magníficas costas, así como el golfo de Morbihan, la isla Belle-Île-en-Mer o la península de Quiberon.

Más hacia el sur, desde Pornichet o La Rochelle, se pueden descubrir hermosos fondeaderos en pequeños puertos, donde podrá visitar las calas de las islas de Yeu, Ré u Oléron.

Por último, también disponemos de bases de barcos en alquiler en Arcachon y Hendaya, desde donde se puede navegar hacia la costa vasca desde San Juan de Luz o Anglet.

Descubra la costa atlántica francesa a bordo de un yate

De norte a sur, la costa atlántica francesa ofrece una variedad de destinos que descubrir a bordo de una embarcación de recreo. Las numerosas posibilidades de escala facilitan el programa de navegación de los pasajeros según sus preferencias. El golfo de Vizcaya, entre España y Francia, también es una región que deleita a los navegantes con sus impresionantes paisajes, sus auténticas tradiciones y sus tesoros históricos. La ciudad portuaria de La Rochelle, entre Nantes y Burdeos, es uno de los lugares emblemáticos que debe descubrir imperativamente. Su centro histórico, una auténtica colección de obras maestras arquitectónicas, aún cautiva a las mentes curiosas que navegan por la costa atlántica de Francia, además de sus calles porticadas, torres fortificadas y el ayuntamiento.

Aunque las condiciones se prestan a la navegación durante todo el año, las temporadas de primavera y verano siguen siendo las más adecuadas para el alquiler de veleros en el océano Atlántico. Puesto que los vientos más fuertes soplan de oeste a este, con diferentes intensidades según el clima y las estaciones, hay que tener cuidado y estar preparado para posibles ráfagas de viento. Sobre todo, esto es porque el mar Cantábrico tiene fondeaderos menos resguardados que las costas de Bretaña, sobre todo en el litoral del sur de la famosa bahía de Arcachon. Este es precisamente un imprescindible, pues es el lugar ideal para su primera experiencia con parapente, o bien para dar largos paseos en bicicleta, probar sus ricas ostras, visitar su reserva ornitológica o su famosa duna de Pilat.

Las principales islas del crucero

Además, explorar las islas es una de las opciones más evidentes si navega por a la costa atlántica. La isla de Yeu, por ejemplo, ofrece una increíble variedad de sitios para visitar durante una escala. Frente a la costa de Vendée, habitada hace 5.000 años, esta isla está llena de restor históricos, como dólmenes, menhires y el antiguo castillo datado del siglo XIV sobre un islote rocoso. El museo de la Pesca, la playa de Soux, el pequeño puerto de Vieilles, así como la playa de Sapins, también son lugares particularmente atractivos para los amantes del mar. A unos 30 km se encuentra la isla de Noirmoutier, donde podrá disfrutar de paseos en tren donde un guía le contará todo sobre la historia y las peculiaridades de la isla.

Si se dirige hacia el norte, concretamente a la ciudad de Quiberon, encontrará maravillas naturales como la isla de Houat, Hoëdic y Belle-Île-en-Mer. Tierra de exquisitos aromas, Hœdic es un paraje realmente tranquilo de tan solo 2 km² que despertará el lado más poético de los visitantes, pues sus paisajes de un cuento están decorados con azucenas, centaureas y malvarrosas. Aproximadamente a 15 km al oeste, la isla de Belle-Île-en-Mer, es un destino realmente mágico. Ofrece mil y un paisajes maravillosos, como los famosos picos de Port-Coton, la reserva natural de Pointe des Poulains, la playa de Donnant o el puerto de Sauzon. Además, la ciudad también alberga monumentos culturales e históricos, como el museo Sarah Bernhardt, el Musée de la Citadelle Vauban, así como la iglesia de Notre-Dame, en Locmaria.

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